El canon AEDE explicado para niños

 

Lunes 15 de Diciembre de 2014

 

El canon AEDE explicado para niños

 

Como seguro habéis escuchado en las últimas semanas, los medios asociados a AEDE cegados por la impotencia de no haber sabido adaptarse a las posibilidades que hoy en día nos brinda Internet, forzaron al gobierno a llevar al parlamento una propuesta de Ley que además de absurda e incoherente, ya tenía un precedente en Alemania, con resultados prácticamente igual de desastrosos que los que han acontecido meses despues en nuestro país.

Para no perdernos en tecnicismos hemos elaborado el siguiente post, en el que como si de un cuento para niños se tratase, intentaremos explicar qué es eso del canon AEDE y las consecuencias que este ha traído.

Empecemos poniéndonos en situación, nuestro protagonista es Antonio, que tiene una panadería desde hace mucho tiempo, es conocido en todo el barrio porque su pan tiene un estilo rústico muy particular, cuenta con un buen número de empleados y buenas relaciones con gente de renombre de la ciudad, por lo que muchos le consideran un hombre respetable.

Pasados los años, comenzaron a surgir otros obradores en la zona, pero a diferencia de la panadería de Antonio, su negocio no se centraba en el pan rústico de toda la vida, eran jóvenes y apostaban por un nuevo modelo de negocio, cada uno de estos establecimientos se especializó en un tipo de pan en concreto, y además se interesaban por sus clientes por lo que cada vez ofrecían un pan más ajustado a los gustos de estos.

Antonio se cabreo mucho, porque nunca tuvo competencia y aunque las cosas "parecían" ir bien y su negocio seguía dando un rendimiento similar al de años anteriores, su humor se empezó a empeorar y descuidó progresivamente el trato con sus clientes.

Un buen día Antonio paseando por el barrio se encontró un curioso cartel en el escaparate de uno de estos nuevos establecimientos, "Si quieres comprar pan rústico ve a la panadería de Antonio", y en la parte inferior del gran cartel habían colocado un mapa explicando como llegar rápidamente a la conocida panadería.

Antonio se sorprendió, y por un tiempo se alegró de recibir la visita de nuevos clientes que hasta la fecha no habían comprado nunca en la panadería o habían dejado de ir cansados de comer el mismo pan todos los días, así que siguió haciendo las cosas como hasta entonces, de la forma que él pensaba era la más acertada, aunque su competencia ya había empezado a utilizar otro tipo de maquinaria más moderna y otras técnicas novedosas que Antonio, o bien no conocía, o no quería aprender a pesar de que muchos le intentaran enseñar.

Pasaron los años y el negocio de Antonio cada vez tenía menos público, la gente estaba cansada de comer siempre su pan rústico y apostaban por comprar en otros locales donde les ofrecían pan distinto, fue entonces cuando las ventas comenzaban a no ser aceptables para sus pretensiones...

Fue entonces cuando Antonio, en vez de renovar sus técnicas y maquinaria de trabajo, comenzó a buscar culpables...

Como hemos dicho anteriormente Antonio tenía "buenas relaciones", y no tardó mucho en sugerir a sus amistades que el modelo de negocio de su competencia era desleal.  Antonio había conseguido nuevos clientes gracias a los carteles que estos habían colocado en sus establecimientos, pero no era suficiente para el, quería seguir vendiendo las mismas barras de pan que antiguamente, pero, haciendo las cosas del mismo modo.

Una buena mañana tuvo una idea, "¿Y si exijo a mi competencia y a la empresa de rotulación que hace los carteles que me paguen dinero por poner sus anuncios en sus escaparates?" Al fin y al cabo aunque ellos me estén mandando clientes diariamente, yo creo que debo ganar lo mismo que antiguamente, a pesar de que desde entonces no he renovado mi negocio ni mi forma de trabajar.

Así que ese mismo Viernes visitó el Ayuntamiento de la ciudad para hablar con su buen amigo el alcalde, y después de horas y horas de conversación durante una copiosa comida que el mismo pagó, convenció a este para idear una nueva ley que obligará tanto a la empresa de rotulación que hacia los carteles como a las nuevas panaderías a pagar una "cantidad de dinero indeterminada que cobraría uno de sus empleados de la manera que considerasen oportuna" por el mero hecho de que estos, estaban utilizado parte de su nombre para enviarle nuevos clientes.

Al conocer la noticia los dueños de las nuevas panaderías se sintieron confusos, "Pero, si le estamos mandado clientes todos los días... ¿Cómo es posible que Antonio tome esa decisión?" 

Pero Antonio ya no quería escuchar mas, sólo se frotaba las manos pensando en el dinero extra que tanto el rotulista como su competencia le iban a embolsar sin mover un solo dedo.

La sorpresa llegó cuando el Lunes, el responsable de la empresa de rotulación recibió la carta del Ayuntamiento anunciando el nuevo requisito "económico" y este, valorando las opciones y teniendo en cuenta que tenia total legitimidad para tomar cualquier decisión frente a la actividad de su negocio, anunció, que a partir del próximo Lunes ya no imprimiría mas carteles para los negocios del barrio, aunque estos, no fueran panaderías.

Cuando la decisión de la empresa de rotulación llegó a oídos de Antonio, este entro en pánico, "¡¿Pero cómo, no pueden hacer eso?! Si ya no imprimen carteles no recibiré tantas nuevas visitas como hasta ahora." No pasa nada pensó Antonio, iré de nuevo a hablar con mi amigo el alcalde para que exija a la empresa de rotulación que no deje de hacer carteles, porque de ese modo, mi estrategia se irá al garete.

Cuando este se entrevistó de nuevo con el alcalde su respuesta le dejo atónito, "No puedo hacer nada Antonio, es una decisión empresarial."

La decisión ya estaba tomada, las otras panaderías seguirían haciendo su trabajo, salvo que a partir de ese momento, ya no mandarían nuevos clientes a la panadería de Antonio, que de seguir haciendo las cosas como siempre, sus clientes serian cada vez menos...

Dicen, que desde entonces Antonio no fue el mismo, y que de noche, se le podía oír maldiciendo deambulando solo por las calles más oscuras de la ciudad...

Y así niños, por la pataleta de Antonio, fue como los españoles nos quedamos sin Google News ...

Fin.

 

 

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